sábado, 22 de agosto de 2020

Cada día...

 Cada día..


Cada día, al despertar, mi pensamiento me lleva al cielo, pues, ahí está Dios, para agradecer por la vida.

Cada día, digo al Eterno, que soy inmerecido de sus bendiciones, puesto que me ha dado unos hijos hermosos y una esposa muy bella.

Cada día, me siento tan diminuto, ante la soberanía suprema de nuestro Creador; su magnificencia cubre todos mis temores.


Cada día, depósito mis sueños en el altar del Poderoso, creyendo que el va a obrar de la manera que yo necesito, no como yo quiero.


Cada día, es volver a empezar, es entender que la misericordia del Dios, se renueva y me da su esa fortaleza que mi alma necesita. 


Cada día, siento la brisa que baja del cielo que me indica el amor del Dios de amor y que a medida que va rozando mi piel, me dice suavemente, tranquilo hoy será un día hermoso.